Una aproximación técnica desde la experiencia, el kata y las enseñanzas de los maestros

«Karate ni sente nashi»: en karate no existe el primer ataque.

Iñigo López

3.er dan KSKA

1.Introducción

El principio «Karate ni sente nashi», habitualmente traducido como «en karate no existe el primer ataque», encierra una riqueza mucho mayor de la que se desprende de su interpretación más evidente. Suele afirmarse que el karate está contenido en los kata y que todos ellos comienzan con una defensa, aunque esta última afirmación podría ser objeto de discusión.

Dejando a un lado, como acostumbro a hacer en estos casos, las consideraciones relativas al espíritu sereno, la no agresividad y los demás valores que derivan de la concepción del karate como budō, me centraré en sus aspectos técnicos. Las ideas que expongo proceden siempre de mi experiencia directa de entrenamiento con los maestros mencionados o de las explicaciones que ellos transmitieron acerca de las enseñanzas de los antiguos.

2.I. La importancia de la defensa: contundencia y efectividad

La evolución del karate deportivo ha terminado por convertir muchas defensas en poco más que imágenes estéticas. El trabajo de kihon kumite que se observa habitualmente en exámenes y dojos revela, con demasiada frecuencia, una falta de eficacia y de potencia defensiva. Esto se debe, en gran medida, a un entrenamiento excesivamente preocupado por la forma externa, la vibración y la detención visible del movimiento, con el objetivo de hacerlo más reconocible o puntuable.

Entre los errores más habituales, cabe señalar los siguientes:

Entrenar la defensa frente a ataques incompletos, sin kime, precisión ni verdadera intención. Trabajar de esta manera supone engañarse a uno mismo.

Considerar que la defensa termina en el momento del contacto. La defensa no acaba al tocar el ataque; empieza precisamente en ese instante. El aire no puede defenderse.

Limitarse a detener el ataque. La defensa debe destruir por completo la acción del adversario y anular, al mismo tiempo, sus posibilidades de realizar un segundo ataque.

Esto último no implica recurrir a la fuerza bruta. La eficacia procede del dominio del cuerpo propio del karate, de su dinámica y de la utilización de procedimientos más específicos, como el uchikomi, el kawashi o el irimi.

La defensa en Hidetaka Nishiyama

Hidetaka Nishiyama trabajaba con un snap corto y rápido, sin sacar apenas la defensa de la línea central del cuerpo. Utilizaba la fuerza del suelo y su reacción para reforzar la técnica defensiva. En determinadas ejecuciones, incluso llegaba a despegar ligeramente el talón delantero para golpear después el suelo y aprovechar su reacción.

Para Nishiyama, solo era necesario desviar el ataque lo suficiente como para sacarlo de la línea central. También insistía en la importancia del punto de contacto de la defensa, preferentemente sobre la muñeca, porque es el lugar que permite controlar mejor el ataque y facilita acciones posteriores, como el agarre.

Este principio podría proceder del trabajo de los kata, especialmente de las aplicaciones frente a un arma, donde el control de la muñeca o del miembro que la sostiene resulta imprescindible.

La defensa en Taiji Kase

Para Taiji Kase, el entrenamiento del kime defensivo en el momento final era fundamental. En este proceso tenía una importancia extrema la capacidad de tomar la fuerza del suelo.

En el kihon se trabaja la defensa hasta el punto de contacto. Sin embargo, en una aplicación real, la defensa comienza cuando se toca el brazo del adversario; no termina allí. El kime que se desarrolla en la defensa es el mismo que debe emplearse al golpear. La sensación es idéntica: vencer y destruir una resistencia.

De este modo, la defensa no solo enseña a defender. También enseña a golpear de manera más eficaz.

La técnica defensiva debe tener, además, una función disuasoria. Su potencia y efectividad deben transmitir al adversario que no le conviene continuar atacando. Como señalaba el maestro Kase, cuando los dos comprenden correctamente la situación, no hay problema; el conflicto aparece cuando uno comprende y el otro no.

Esta función disuasoria puede expresarse mediante el kamae y la actitud corporal, pero siempre manteniendo una actitud sen, en el sentido señalado por Gichin Funakoshi.

La influencia del bō y del kobudō

En el karate de Yoshitaka Funakoshi, el kime final debe entenderse teniendo en cuenta la influencia que ejerció su dominio del bō. Mitsusuke Harada explicaba que el manejo de esta arma, y del kobudō en general, exige mantener las articulaciones flexibles y relajadas, utilizando la musculatura de una manera muy concentrada, «en pequeño», en el instante final.

Harada me mostró personalmente esta forma de utilización corporal cuando le pregunté al respecto.

Yoshitaka aplicó a su karate este modo de usar el cuerpo, unido a una búsqueda constante de la máxima dinámica del movimiento. Este enfoque fue posteriormente heredado por su alumno Tadao Okuyama y por la línea Shotokai.

El kamae

Desde un kamae de competición, las posibilidades de realizar defensas eficaces ante una situación real son muy reducidas. Los kamae trabajados por Taiji Kase representan una aportación técnica especialmente valiosa en este sentido, al igual que los empleados por Hiroshi Shirai o Yoshitaka Funakoshi.

El kamae no debe entenderse como una posición estática o una mera imagen de guardia. Debe ser una estructura dinámica desde la cual se pueda defender, entrar, controlar, golpear o desplazarse de forma inmediata.

3.II. Aproximación al concepto de defensa en Shōrin-ryū

Todo lo anterior enlaza con otro elemento presente en nuestra concepción original de la defensa, pero que se ha ido perdiendo con el tiempo: el agarre. Sobre esta cuestión me remito a mi estudio acerca de Naihanchi-Tekki Shodan, publicado en los textos de A.S.K.T. de 1999-2000.

El karate desarrollado en el entorno del castillo de Shuri conservó una característica esencial que se mantuvo en el karate de Okinawa: el agarre y el control del adversario, generalmente acompañados de un desplazamiento hacia delante.

Sin embargo, el concepto no debe limitarse a sujetar al oponente. Como enseñaba Katsuya Miyahira, el objetivo es controlar. Y, según Chinen, no basta con agarrar: hay que provocar un desequilibrio completo.

En algunos vídeos antiguos de nuestra línea Shōtō puede observarse todavía este principio. Sin embargo, se ha ido perdiendo, probablemente como consecuencia de una evolución técnica orientada hacia la estética deportiva.

Incluso podría plantearse que las diferentes posiciones empleadas en Shōrin-ryū, determinadas por el tipo de defensa y por la naturaleza del ataque recibido, señalan precisamente la posición más ventajosa para controlar y desequilibrar de inmediato al adversario.

Así podría entenderse, por ejemplo:

El gedan-barai ejecutado desde un zenkutsu-dachi bajo, profundo y elástico.

El age-uke realizado desde moto-dachi, con la cadera participando en un movimiento ascendente.

El snap elástico final de la defensa, enlazado sin interrupción con la contra, el control, el barrido o el desequilibrio.

En todos estos casos se busca la máxima naturalidad y continuidad entre defensa y contraataque.

Defender al mismo tiempo que el adversario se mueve

En Shōrin-ryū, la defensa comienza al mismo tiempo que el movimiento del adversario. Nunca se permanece inmóvil hasta el último instante.

Encontramos aquí una similitud con las enseñanzas de Shigeru Egami, quien proponía ejercicios en los que atacante y defensor se movían simultáneamente hasta alcanzar una armonía casi espontánea. Este trabajo permite desarrollar un estado de sen prácticamente automático.

Los desplazamientos que me mostró Katsuya Miyahira se realizaban siempre hacia delante. Habitualmente se entraba con un pie y se giraba sobre el otro, de manera que el defensor quedaba fuera de la línea de ataque y en una posición ventajosa.

La defensa con paso atrás constituye un error que cualquiera con experiencia en una situación real puede comprender. Aunque se esté defendiendo, la intención mental debe permanecer siempre dirigida hacia delante.

También en el trabajo por parejas, la defensa no debería retroceder mediante el habitual esquema de uno-dos que se practica en determinados ejercicios de kihon. Debe proyectarse directamente hacia delante; de lo contrario, llega tarde, como afirmaba Nishiyama.

El codo no retrocede antes de detener el ataque. La defensa se dirige de forma inmediata hacia el adversario. Este principio coincide plenamente con el Shōrin-ryū de Katsuya Miyahira.

Todos estos conceptos deben tenerse en cuenta al analizar nuestros kata. Están contenidos en ellos, aunque nosotros hayamos perdido, total o parcialmente, la capacidad de reconocerlos. Si queremos desarrollar un bunkai real, debemos recuperarlos e incorporarlos al entrenamiento.

Irimi y kawashi

Dos ejemplos fundamentales aparecen en los conceptos de irimi y kawashi, presentes en la línea Shotokai.

Irimi

En el irimi se entra con el cuerpo perfilado, pasando lo más cerca posible del adversario. Esta entrada puede realizarse durante la defensa, la esquiva o el golpeo.

Su eficacia procede de la proximidad, de la orientación corporal y de la decisión de atravesar el espacio del ataque. El poder destructivo de esta técnica puede ser extraordinario.

Kawashi

En el kawashi se disuelve el ataque mediante una entrada acompañada de un giro, evitando el choque frontal. También debe realizarse lo más cerca posible del adversario.

La consecuencia habitual es el desequilibrio del atacante, cuya energía deja de encontrar el punto de resistencia que esperaba.

Tanto en el irimi como en el kawashi, la eficacia procede de la entrada. Ninguno de los dos principios se ejecuta retrocediendo.

4.III. Conceptos asociados a nuestra defensa

Irimi y kawashi forman parte de los principios que debemos recuperar y entrenar. No obstante, existen otros conceptos igualmente importantes.

Go no sen

El go no sen podría considerarse un primer estadio en la evolución desde la defensa con avance hacia el sen no sen.

No debe confundirse con el trabajo habitual de kihon kumite. En este último, se permite a menudo que el atacante finalice prácticamente su técnica para, a continuación, defender y realizar una contra mientras permanece estático esperando nuestra respuesta.

Este ejercicio puede ser útil para estudiar la forma técnica de la defensa, la distancia, el asentamiento y la estructura corporal, pero no constituye todavía verdadero kumite, según afirmaba Hidetaka Nishiyama.

Hirokazu Kanazawa explicaba con claridad esta diferencia al distinguir entre kihon ippon kumite y jiyū ippon kumite.

En el kihon ippon kumite, lo fundamental es trabajar las técnicas con la misma precisión y estructura que en el kihon. La contracción final puede mantenerse durante aproximadamente tres segundos. En cambio, en el jiyū ippon kumite, la contracción debe ser instantánea y la respuesta debe aprovechar la dinámica del movimiento atacante.

En el go no sen, tanto la defensa como la contra deben completarse antes de que finalice el ataque del adversario, según enseñaba Taiji Kase. Si nuestra respuesta termina después, quedamos expuestos a un segundo ataque.

Sen no sen

Traducir sen no sen únicamente como «anticipación» resulta insuficiente. Se trata de una actitud que se proyecta sobre la técnica y que puede manifestarse de distintas maneras.

La actitud sen supone tener la intención de actuar antes incluso de que el adversario se mueva. Mentalmente, la técnica ya ha sido realizada, aunque el cuerpo todavía no haya comenzado a desplazarse.

La respuesta puede producirse antes de la técnica del adversario o en el mismo instante en que este inicia su acción. Esta disposición incluye necesariamente el zanshin.

Nishiyama mostraba la importancia de la intención mediante ejercicios en los que se hacía evidente la enorme diferencia de efectividad entre una técnica ejecutada con una intención correcta y otra realizada sin ella.

Ejercicios de go no sen y sen no sen según Taiji Kase

Primera entrada: kizami-zuki con tsuri-ashi

Opción de go no sen:

Teishō jōdan en kosa-dachi.

Salida en un ángulo de treinta grados hacia fudō-dachi.

Aplicación de uraken.

Salida posterior a noventa grados.

Posibles continuaciones:

Aprovechar la energía de la salida para rebotar y volver a entrar.

Utilizar la salida para enlazar con técnicas de geri-waza.

Opción de sen no sen:

Desde el mismo kamae inicial, entrar directamente con uraken en actitud sen. A partir de ahí pueden aplicarse las mismas continuaciones.

Segunda entrada: oi-zuki jōdan con kae-ashi

Opción de go no sen:

Kae-ashi.

Age-uke o teishō-uke.

Salida y posibles continuaciones.

Opción de sen no sen:

Entrada directa con uraken-uchi.

Maai

El maai es el estudio de la distancia en la que debe producirse la defensa. En realidad, podría considerarse el principal concepto que debemos trabajar.

Mitsusuke Harada afirmaba que el karate debe buscar siempre la respuesta adecuada. Para ello concedía una importancia extrema a la pierna trasera durante la defensa y a la capacidad de responder inmediatamente ante cualquier variación de la distancia por parte del adversario.

El maai no es únicamente una distancia física. Es una relación móvil entre ambos cuerpos, sus posibilidades de acción, sus intenciones y el tiempo necesario para que cada técnica alcance su objetivo.

La dinámica del ataque

La defensa y la contra deben adaptarse a la dinámica del movimiento del adversario. La defensa de Shōrin-ryū contiene este principio de manera especialmente clara. También sabemos que Yoshitaka Funakoshi viajó a Okinawa para entrenar Shōrin-ryū.

El control de esta dinámica permite utilizar tanto la energía del ataque adversario como la generada por nuestra propia defensa. Esta energía puede emplearse de distintas formas:

Defensa directa: destruyendo la estructura y la continuidad del ataque.

Hente: reutilizando la energía generada por la defensa para devolverla contra el adversario, siempre antes de que este complete su acción.

Desplazamiento: aprovechando la energía del contacto para salir de la línea de ataque o incluso para rebotar y volver a entrar con una explosividad añadida.

Desequilibrio: utilizando la desviación natural del ataque para romper la estructura del adversario.

Nadie ataca siguiendo una línea absolutamente perfecta. Si tomamos la línea central del cuerpo como referencia principal, debemos aprovechar cualquier desviación del ataque para continuar inmediatamente desde la defensa hacia el control, el desequilibrio o la contra.

5.IV. Otras consideraciones sobre la defensa en nuestros kata

Debe considerarse la posible influencia del kobudō en la configuración de las defensas del karate. Esta influencia puede apreciarse tanto en la adaptación de determinados kata al trabajo sin armas como en la presencia de defensas que reproducen movimientos propios del kobudō.

También se manifiesta en el principio de entrada, imprescindible cuando se pretende afrontar con las manos vacías a un adversario armado.

Nishiyama afirmaba que una parte importante de los kata estaba concebida para responder frente a ataques de bō. De ahí procedería la presencia constante del paso hacia delante.

Al comparar las versiones antiguas de los kata con las actuales, debemos prestar atención a las modificaciones introducidas a lo largo del tiempo. Algunas variaciones pueden alterar profundamente el sentido de una secuencia y, por tanto, condicionar su interpretación defensiva.

También deben tenerse en cuenta las posiciones originales de los kata. En muchos casos eran diferentes de las que practicamos en la actualidad. La evolución estética y deportiva del estilo ha transformado esas posiciones y puede haber reducido la eficacia real de determinadas entradas.

Por ello, cometeríamos un error si analizáramos el significado original de los kata exclusivamente desde las formas y posiciones modernas.

Shigeru Egami hablaba del estado de bunan, que describía como estar «preparado para morir» o permanecer «muerto mientras se continúa vivo». En ese estado, las acciones propias alcanzan su máxima expresión. Egami señalaba así la actitud mental necesaria para una defensa verdadera.

6.Conclusión

La defensa no debe entenderse como una acción pasiva, una parada aislada ni una preparación para un contraataque posterior. Debe contener desde el principio la capacidad de entrar, golpear, controlar, desequilibrar y destruir la continuidad del ataque.

Defender no significa retroceder ni esperar. Significa actuar con decisión, ocupar una posición ventajosa y anular la iniciativa del adversario antes de que pueda desarrollar plenamente su ataque.

La defensa comienza con el movimiento del otro, se materializa en el contacto y continúa hasta que el peligro ha sido controlado. Debe realizarse hacia delante tanto en el plano físico como en el mental.

Sin la asimilación y la práctica del concepto de la defensa como ataque, nuestro karate pierde su sentido esencial, porque toda su estructura técnica nace precisamente de este principio.